La
producción (drogas)
Resumen
Los problemas asociados a la
producción, el tráfico y consumo de drogas en América Latina afectan la calidad
de vida de la población, están ligados a formas de exclusión social y debilidad
institucional, generan mayor inseguridad y violencia, y corroen la
gobernabilidad en algunos países. No es de extrañar, pues, que en el contexto
político internacional el tema de las drogas ha ido adquiriendo peso y presencia
progresiva, y los acuerdos intergubernamentales en esta materia se extienden
cada vez más.
En relación a la producción,
América Latina concentra la totalidad de producción global de hoja de coca,
pasta base de cocaína y clorhidrato de cocaína del mundo. Posee, además una
producción de marihuana que se extiende hacia distintos países y zonas,
destinada tanto al consumo interno como a la exportación. Y, crecientemente,
produce amapola y elabora opio y heroína. En relación con el tráfico, la zona
del Caribe sigue siendo la ruta más frecuente para el tráfico de drogas hacia
los Estados Unidos, pero la ruta del Pacífico, pasando por América Central, ha
ganado importancia relativa. Recientemente ha cobrado importancia el transporte
fluvial desde los países productores de coca-cocaína a través de Brasil.
Transporte (drogas)
Centroamérica, zona de tránsito y
de conflicto
La región centroamericana está
determinada geográficamente a ser el puente que une la producción de droga con
el consumo. Es el eslabón que une la cadena, una pieza clave en el narcotráfico
del continente americano, y que sufre especialmente las peores consecuencias de
este negocio.
Hay dos tipos principales de
organizaciones de tráfico de drogas en Centroamérica: administradores y transportistas.
Las organizaciones mexicanas se encargan principalmente de la administración y
obtienen la mercancía necesaria de los países de origen, con grupos peruanos,
colombianos y bolivianos. Además de los propios cárteles, que se preocupan por
gestionar su mercancía, en Centroamérica aparece un actor autóctono de la
región: las maras, peligrosas bandas locales que también administran el tráfico
de drogas.
La otra categoría, los
transportistas, tienen conocimiento previo de rutas de tráfico, y cuentan con
los contactos necesarios en círculos de los Gobiernos dada su experiencia con
robos y contrabando. Actualmente la tarea de estos transportistas es trasladar
drogas desde Sudamérica hasta México. Sin embargo estos grupos han ampliado
sus actividades de narcotráfico, y ahora operan como distribuidores locales y
suministradores de marihuana, materia prima para drogas sintéticas, y amapola
para la producción de heroína.
Para combatir el consumo y
comercialización del tabaco, alcohol, o sustancias psicotrópicas dentro de los
establecimientos educativos del país, el Ministerio de Educación tiene un plan.
Precisamente, se activará un protocolo encabezado por los profesionales del
Departamento de Consejería Estudiantil (Dece). Augusto Espinosa, ministro de
Educación, indicó que esta institución y otros departamentos del Estado
construyeron esta 'hoja de ruta'. Una de las principales funciones de este
proyecto es coordinar acciones dentro y fuera de las instituciones educativas
con la Dirección Distrital de Educación, el Establecimiento de Salud, la Unidad
de Policía Comunitaria, el ECU-911 y la Fiscalía General del Estado. El proceso
se inicia con la detección del caso, la valoración integral de la situación y
la elaboración de un informe escrito. Este documento será remitido a la
autoridad del establecimiento educativo con el objetivo de que se ponga en
contacto con las instancias externas competentes.
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